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sábado, 17 de enero de 2015

ANSELM KIEFER





Si bien se enmarca en las inquietudes estéticas de la segunda generación de expresionistas alemanes (la corriente iniciada por el gran Georg Baselitz), su obra va  más allá de afinidades estéticas, buceando a lo largo de varios siglos de historia y tradición germana en pos de aclarar aspectos del presente o tal vez del pasado más reciente; los llamados “males de la cultura”.
Para esto retoma el carácter provocador de su más preciado mentor, el genial  Joseph Beuys; incorporando a sus obras materiales como paja, fieltro, brea, alquitrán, yeso y  flores que quema con ácidos y fuego, elementos que son imprescindibles para comprender el inagotable universo simbólico de Anselm Kiefer.
Su universo de representación no es menos desdeñable; bosques quemados, fábricas abandonadas o enigmáticos interiores que hacen referencia a la arquitectura de Albert Speer (arquitecto y ministro de armamentos de Hitler), tratados a través de complejas perspectivas (en algunos caso ligeramente falseadas), actúan en consonancia con un sistema de voces múltiples que incluyen la poesía de Paul Celan o citas de Holderlin, entre otras fuentes literarias.
También ha realizado complejas instalaciones en las que hace uso de restos de armamento militar, además de impactantes series fotográficas.
Una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo, una muestra de Kiefer no es una tarea fácil; requiere de mucho esfuerzo para comprenderla apenas someramente.



domingo, 8 de abril de 2012

CINDY SHERMAN





Quién tuviese la oportunidad, en estos días, de pegarse una escapada por la bestial Nueva York, no debería dejar de visitar la muestra que el Moma le dedica a una de las artistas más fascinantes de la segunda mitad del siglo XX.
Cindy Sherman es, en efecto, uno de esos fenómenos tan atractivos y complejos que su sola presencia en las salas más importantes del mundo, convierte la agenda museística en un verdadero suceso.
Tras un infructuoso andar por la pintura, Sherman  recupera sus pasos perdidos incursionando en la fotografía, que hasta ese momento se medía preferentemente en términos de calidad de la toma, y subvierte su proceso.
Utilizando cámaras de segunda línea y gracias a su conocimiento del medio cinematográfico, le da a sus fotografías un carácter atmosférico, algo enrarecido, principal punto de anclaje con el espectador.
A partir de allí, el abanico de temas que despliega la artista es variado, series subrepticiamente unidas por un hilo muy delgado que van desde sus fotos para falsos films de bajo presupuesto, curiosos y complejos teatros de fetiches que exudan una bizarra sexualidad, y otras donde ella misma es el centro del relato, siendo su imagen  atravesada por una compleja mirada cultural, disparadora de múltiples cuestionamientos acerca de cómo la mujer es apropiada y reconvenida dentro del espacio contemporáneo.
Es de destacar  la importancia que en cada una de sus fotografías otorga al gesto (este puede ser de placer, de horror, de fastidio, de desdén, de odio o penitencia), el vestuario (algo abigarrado, colorido y sobredimensionado), el maquillaje, que revela y oculta al mismo tiempo. Recursos que en cada caso, sobredimensionan ese universo sujeto-objetual, pero que a su vez lo exceden. Es como si, en cada caso la costura se hiciera evidente, el gesto artificioso. Sherman nos revela de a poco el secreto el proceso de sus propias construcciones simbólicas.
En su serie de maniquíes, la fenomenología de lo obsceno se revela a través de un complejo escenario de partes y engranajes, mecánica de un placer negado, eros reconvenido dentro de la lógica de poder más oscura de la sociedad capitalista.

sábado, 21 de enero de 2012

PIOTR DUMALA (Varsovia,1956)



"Lykantropia", 1981

Uno de los trabajos más sencillos, aun así de los más contundentes del extraordinario realizador polaco Piotr Dumala, a quién debía alguna referencia en este blog.

A lo largo de su vida Dumala  ha desafiado permanentemente los cánones de la animación tradicional encontrando formas cada vez más originales, algunas de ellas como el "skratching" o animación destructiva se basaban en la creación de imágenes mediante el raspado de una superficie pintada sobre una base de yeso, que luego era repintada encima y vuelta a dibujar.
En más de un sentido, las obras de Dumala citan, en su mismo proceso, a su pariente más importante, el cine, partiendo de la idea romántica y casi fatalista de que las imágenes mueren y renacen en otra y así sucesivamente para crear un nuevo lenguaje.
Por otra parte, gracias a su dominio del dibujo y la observación llevada al máximo detalle, ha creado personajes que se mueven en ominosos mundos de sombras y luces mínimas, evocando de alguna manera al cine expresionista, pero incorporando el estilo tragicómico, a veces marcadamente trágico de la escuela de Europa del este. Su serie de "Kafka", y la recreación algunos clásicos como "Crimen y Castigo", dan cuenta de ello.
Allá lejos y hace tiempo este tipo de animación podía disfrutarse a través del programa "Caloi en su tinta", Lamentablemente, como suele suceder en este país, lo bueno se pierde y hoy por hoy la televisión de aire zigzaguea entre una televisión pública de carácter panfletario y programas de entretenimiento para las masas.
Que bueno que internet me permita rescatar a estos autores, y a estas obras imperdibles.

domingo, 25 de diciembre de 2011

GERHARD RICHTER


















1932  Dresde, Alemania

Otro artista que se suma a la lista de artistas “extraños”,  difíciles de clasificar, es el multifacético Gerhard Richter. Sería injusto etiquetarlo de hiperrealista, aún sabiendo que utiliza el pretexto de la fotografía para dar curso a su serie de trabajos más fascinantes a mi parecer, conocidos por muchos o al menos para quienes  seguimos con interés a este artista. Y es que Richter se propone cuestionar los límites de lo visible, de la representación, dando un acabado final a sus obras que recuerda a las fotografías movidas o fuera de foco, el llamado “blurring de imagen”, tan caro a los fotógrafos de técnica exquisita, pero que en este caso resignifica la pintura de representación con un hálito subrepticiamente contemporáneo.
Richter es también un dibujante y acuarelista exquisito, disciplinas que practica en forma integrada a través de obras en pequeño formato, muchas las cuales son sketches de representación que sugieren una forma de presencia-ausencia-, como si una acción estuviera justo a punto de gestarse, y a su vez la obra estuviera en el límite de su desaparición…
Va entonces mi pequeña reseña para otro de estos tantos artistas, “no tan conocidos”.
  

sábado, 3 de septiembre de 2011

GEORG BASELITZ

Georg Baselitz, artista alemán nacido como Hans Georg Kern en Deutschbaselitz, Sajonia en 1938, es otro de los pintores que alcanzó atención popular gracias a un escándalo. La exhibición de uno de sus cuadros, “la gran noche frustrada bajo el desague” le valió la censura de las autoridades que, después de una intervención judicial,  finalmente confiscaron la obra. La imagen de un niño desfigurado, con una cabeza y un pene enorme, en actitud onanista, parecía superar todo límite permitido aunque, como se comprobó mucho tiempo después, el cuadro intentaba disparar múltiples interrogantes acerca de la sociedad de su época y sus resabios históricos.
Si bien es cierto que el mismo Baselitz renegó más adelante de este tipo de obras, calificándolas de “pubescentes”, sus trabajos posteriores declinaron el carácter potente y agresivo de los primeros, enfocándose en aspectos conceptuales y formales, devolviendo al espectador al origen mismo de la pintura.
A Baselitz  se lo ubica dentro de un grupo de artistas alemanes conocidos como NeoFauves, los cuáles, aunque vinculados en alguna medida a sus antepasados  parientes, los primeros expresionistas, agregaron a las intenciones algo formalistas de aquellos una serie de cuestionamientos históricos, en particular al pasado reciente de Alemania. Este último aspecto sería decisivo en la obra de algunos de sus colegas más jóvenes como Anselm Kiefer o Georg Immendorf.
Otro aspecto a destacar de este artista  es la intencionada tosquedad de sus telas, que lo acerca a algunas manifestaciones del art brut, y sus ya por entonces conocidos experimentos que consistían en invertir la tela, poniéndola cabeza abajo, lo cual obligaba al espectador a posicionarse en una grado 0 de la pintura, acentuando aspectos formales y compositivos de la obra en detrimento de su contenido.
A mi parecer, una de sus series más impactantes, “Rebeldes”, refleja el período de transición en la obra de Baselitz y acentúa el aspecto icónico de la propuesta. Figuras monumentales, con ropas raídas, heridas profundas con la impronta de la pincelada más brutal, sobre fondos oscuros,  evocan el escenario de la ausencia y acentúan la soledad de la imagen; la del propio Baselitz quizás, y de quienes lo siguieron en su cruzada pictórica, revolviendo tabúes, penetrando en el alma más compleja de la sociedad alemana.

sábado, 30 de julio de 2011

GUNTHER BRUS


El más polémico, además del más completo e interesante de la cofradía de los artistas de acción vieneses, artista gráfico y dibujante bastante ambicioso, fueron sus violentas performances las que le dieron fama universal. Menos propenso a la desmesura visual en forma de sangre y vísceras de su compañero Hermann Nitch y sin el aliento autodestructivo Rudolf Schwarzkogler, utilizó su propio cuerpo como soporte percutor de ideas en forma de conceptos e interrogantes, históricos, políticos, sociales, en el marco de un clima social todavía sensible a las heridas del fascismo. 
Decididamente antirromántica, la obra de Brus no debe ser vista, pese a la singularidad y contundencia de su propuesta, como un fenómeno aislado en el contexto del arte germano, tan propenso a la representación del cuerpo humano como una forma de “pathos” muy particular. No deja de ser, sin embargo, al ojo del espectador común, incluso al crítico especializado, un cuerpo extraño en la historia del arte, destinado a desafiar límites permitidos y espacios sacralizados de poder, circunstancia que, a raíz de los incidentes en las Jornadas Arte y revolución de la Universidad de Viena, derivó en el arresto de Brus y su posterior destierro a Berlín. 
Tampoco es conveniente, dada la cantidad de referencias en cada una de sus puestas, que por otra parte exigían del espectador un esfuerzo intelectual y emocional poco habitual, catalogar la obra de una manera u otra, mucho menos asignarle un rótulo particular, lo que llevaría a posteriores confusiones. 
La obra de Brus no sólo se conecta con su pasado histórico, reciente y no tanto, sino que sus esquirlas hincan en la carne en muchas de las manifestaciones de los años subsiguientes por ejemplo el cine explotación de los setenta, el gore y hasta el cine de terror fantástico. Las masacres de los cenobitas en la película Hellraiser le deben mucho a la imaginería visual de Gunther Brus.
Pese a no ser un admirador profundo de los Artistas de Acción Vieneses, la obra de Brus, a mi parecer, debe ser reconsiderada.